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3750003606?profile=RESIZE_710xMEJOREMOS LA SALUD A TODAS LAS EDADES Un manual para el cambio de comportamiento

David Jenkins, Ph.D. profesor de Medicina Preventiva y Salud Comunitaria, Epidemiología y Psiquiatría

PRÁCTICAS SEXUALES DE RIESGO

CARGA DE MORBILIDAD

Se calcula que las infecciones de transmisión sexual (ITS) son la tercera causa de discapacidad y la séptima causa más frecuente de muerte en todo el mundo. Su impacto es muchísimo mayor en las áreas con menor desarrollo económico y en transición.

EL FACTOR PROTECTOR PRINCIPAL: EL CEREBRO

Al contrario de lo que afirman casi todos los textos sobre ITS, la protección principal contra estas infecciones, contra los embarazos no deseados y contra los problemas que todos ellos pueden traer consigo no es el preservativo, sino el cerebro.

Aunque el suministro de preservativos de látex y la enseñanza de cómo usarlos formen parte de la prevención primaria, no deben considerarse suficientes. Las conductas sexuales empiezan mucho antes de retirar el envoltorio al condón y es en esos momentos en los que el cerebro debe practicar la prevención. Cuando se empieza a desenvolver el preservativo (siempre que no se olvide a causa de la excitación), el cerebro quizás ya no funcione con la sabiduría suficiente.

La enseñanza de la prevención primaria de las ITS debe empezar mucho antes de la pubertad.

Los niños ya razonan bien a la mitad de la niñez, y muchos de ellos hablan y actúan como pequeños adultos sensatos. (Esta afirmación puede fácilmente revelar el sesgo de este autor ya viejo.) La enseñanza preventiva y la discusión participativa no equivalen necesariamente a una educación sexual, a la que se oponen con energía muchas subculturas.

La enseñanza puede orientarse simplemente hacia la elección, enfatizando que las decisiones que tomen los niños y los adolescentes pueden fortalecer su futuro o arruinarlo. Así, el consumo de drogas ilegales puede dañar al cuerpo y al cerebro.

El uso imprudente de una bicicleta puede romper un brazo, una pierna o algo peor. El contacto con personas de cualquier sexo de forma tal que los líquidos corporales o las heridas se acerquen o entren en contacto con los órganos sexuales, o incluso con pequeñas heridas, puede contagiar a la persona de una enfermedad infecciosa grave y a veces mortal. Estas enfermedades pueden dañar el futuro laboral de la persona, así como sus perspectivas de matrimonio o procreación. Por fortuna, como sucede con otras enfermedades o lesiones, las infecciones de transmisión sexual son evitables en gran medida. Los niños deben aprender a evitar los problemas, a tomar decisiones inteligentes, a controlar sus impulsos, a afrontar con firmeza y amabilidad las presiones de sus amigos y a continuar encaminándose hacia una vida buena y saludable, libre de los errores de un pasado inmaduro. En especial, las niñas deben evitar los riesgos sexuales porque, como norma, los daños son más graves que los de sus parejas masculinas.

Pueden quedar embarazadas y las ITS pueden persistir durante más tiempo y causar daños en el aparato reproductivo.

Autor: Jenkins, C. David
Fuente: http://iris.paho.org/xmlui/handle/123456789/706
Fecha 2005
ISBN: 92 75 31590 6  92 75 11590 7

 
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Stone, L.J. y Church, J. “Niñez y Adolescencia” Ed. Horme, 11° Ed., año 1989.

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