Lecciones de un encierro: la increíble historia de Bosco Gutiérrez secuestrado 275 días

Les compartimos la nota que realizamos en exclusiva a Bosco Gutiérrez Cortina en VALORAR Radio. Su historia es la de un Super Héroe, quien gracias a su fuerza espiritual pudo superar casi 9 meses secuestrado, encerrado en las peores condiciones imaginables.

Bosco no tiene capa ni  superpoderes, más bien es un hombre tranquilo, cálido, humilde y tremendamente sabio, que demostró que la fe, el amor y la voluntad  son las armas más poderosas que tiene el hombre para enfrentar una situación límite. Escribió un libro que se llama 275 días donde narra su hazaña ocurrida en 1990, pero que hoy cobró vigencia por el encierro mundial que ha provocado el Covid-19.

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Bosco, ¿Cuál es tu historia?  

Soy mexicano y arquitecto. Cuando me secuestraron tenía 33 años y estaba casado con Gaby teníamos 7 hijos. Ahora tenemos 9.  Yo corría maratones y tenía la rutina de ir a correr y luego asistir a misa diaria.  Un día después de misa, unos tipos me secuestraron. Eran de una guerrilla internacional de centroamericanos y de un componente español de la ETA. Me metieron en el maletero de un auto y me llevaron por la carretera hasta un lugar donde me encerraron en un cuartito de 1 metro por 3 metros, donde estuve 275  días desnudo, sin ropa. Allí tuve que crear un mundo de supervivencia. Nunca pensé que iba a durar tanto tiempo, pero me di cuenta que tenía que seguir luchando. Esto me hizo establecer métodos de supervivencia que me permitieron sobrevivir con altas y bajas la situación y después de mucho tiempo, pude escaparme de los secuestradores. Fue un milagro. Sigo agradeciéndole a Dios ese favor, porque yo nunca hubiera podido planear un escape. Yo fabriqué un ganchito de alambre y una cuña en caso que me dejaran ahí abandonado y en un intento de probar mi invento, logré abrir la puerta, sin poder cerrarla, por lo que me la tuve que jugar y salir desencadenando el escape.

Pude recuperar un diario que escribí en el secuestro, por lo que tengo muy fresca esta historia, que ahora se puso de moda por el contexto de encierro de esta pandemia que estamos viviendo. Para mi fue una lección de vida propia que me ayudó a fortalecer mi fe,  mi voluntad y que marcó  el resto de mi vida, ayudándome a sobrellevar circunstancias difíciles.

En el libro, contás que al principio del secuestro te deprimiste,  te quisiste morir ¿Qué te hizo decidir vivir?

El secuestro es un proceso largo. Al principio tuve una depresión muy fuerte porque me hicieron un interrogatorio sobre mis hijos y mi esposa y eso me hizo sentirme un cobarde, un traidor. Me llevó prácticamente a un suicidio. Quise echarme al suelo y dejarme morir. Estos hombres me vieron perdido y como necesitaban un rehén vivo para cobrar el rescate, me animaron ofreciéndome un  trago para tomar. Fue el 15 de septiembre, día de la Independencia de México. Yo pensé que era una burla y les acepté un whisky con un vaso de hielo, que me gustaba y sentí como un regalo. Yo estaba sangrando en la boca, el olor era fuerte porque  estaba haciendo mis necesidades en el suelo como un puerco. Cuando tenía el whisky en la mano, mi conciencia me retó y me dijo: ¡Ofréceme el whisky!  En ese momento empecé a hablar con Dios y le ofrecí mi secuestro, y en mi conciencia, él me contestó: Eso no depende de ti, pero el whisky si.   Y  pude ofrecer el whisky, es decir,  no tomármelo.

En ese ofrecimiento me di cuenta que seguimos siendo libres a pesar de estar apresados. Me sentí libre de tomar una decisión. Las circunstancias pueden ser las peores, pero tu  siempre tienes la posibilidad de actuar de una forma o de otra,  eso es la libertad interior. Esto me hizo sentir valioso, libre. De ahí vino el segundo punto importante en mi recuperación, tomar conciencia que no estamos solos, que somos la preocupación de mucha gente que nos quiere;  mi mujer, mis hijos, mi padre y el hacer conciencia de que era parte de un equipo, de una familia que se preocupaba. Entendí que mi responsabilidad era estar bien por ellos, ser fiel.

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¿Qué pasó luego?

Después de haber sentido que había cometido una traición en el interrogatorio, yo quería contrarrestar eso con un acto de fidelidad. Y esa conciencia de equipo de actuar con solidaridad con tus seres queridos y ser responsable de tu vida, cuidarme y echarle ganas a la vida, me llevó hacer un plan que dividí en 3 partes: salud mental, salud física y aprovechar el tiempo que es oro, aún en las circunstancias que estaba viviendo. Ese plan lo empecé con la salud mental, controlando la angustia, aceptando lo que no podía cambiar y tratar  de no rechazar  las circunstancias sino abrazarlas. La vida no la puedes prolongar, pero si la puedes ensanchar. Puedes vivir  las propias circunstancias con mayor plenitud cualquiera sea y donde quiera que estés. Ahí me di cuenta que aceptar eso, me iba liberando de la angustia.

Otra cosa muy importante fue reafirmar mi fe y mis valores.  Fortalecer mis creencias personales. No ser mediocre. Si eres católica, judía o budista  serlo al 100 por ciento. Como católico decidí empezar de cero,  tirar mi fe a la basura y volver a construirla, verdad por verdad  y ya no heredada por mis padres, ni por la sociedad. Retomé la creencia de un Dios como algo propio de un Dios que nos quiere,  un Dios Padre omnipotente y la tomé con responsabilidad, y una vez tomada esa fe ya no te puede dar miedo, porque te abandonas  a ese padre que te quiere con toda el alma y está junto a ti. Fortaleció mi voluntad.

Me puse un plan de alimentación que les pasé a los secuestradores, facilitando la manutención de un rehén con comida sana y para que no me mezclaran droga, rechacé cualquier condimento. Comida sana y un régimen de ejercicios estricto. Hacía 3 horas de ejercicio diario desnudo; 1 hora y media de jogging en el mismo sitio, 1 hora y media de lagartijas y llegué a estar en una condición física y espiritual muy buena.

¿Puede ser que invitaste a los secuestradores a rezar con vos en Navidad?

Como tienes mucho tiempo libre, te pones a recordar y me acordé de mi mamá que se había ido al cielo 3 años antes. Murió 1987 y nos dejó una huella muy marcada. Ella tenía una fe muy robusta y  además era muy divertida, simpatiquísima. Me acordé que le platiqué que había soñado con el infierno, ¿Qué soñaste? me preguntó, le dije que estaba en el infierno  y un tipo me estaba insultando y yo le decía por qué me insultas, si los dos estamos aquí. Y él me decía "es que yo actué mal en la vida y tú estas por ser un egoísta, porque no ayudaste a nadie". Mi mamá  me contestó: "que bueno que soñaste eso porque le acabas de atinar a tu responsabilidad como cristiano. Porque un cristiano es una moneda de dos caras. Una moneda sin una cara no vale. De una lado, santidad personal y del otro apostolado. No hay santos egoístas".   Ese recuerdo lo tuve en el secuestro y pensé no vaya ser que yo me muera y me encuentre en el infierno al secuestrador  y me diga "Eres un idiota. Yo estoy aquí por secuestrado y tú por egoísta porque pudiendo habernos comunicado la fe, no lo hiciste porque nunca viste en tus secuestradores a hijos de Dios que lo somos aunque no te guste reconocerlo". Cuando piensas eso no tienes opción. Me decidí a invitarlos a reflexionar y pensé si lo toman,  bien y si no, no es mi problema, pero hice el esfuerzo. A partir de ahí pensé en una acción de apostolado con los secuestradores. Recurrí a una recomendación de José María Escrivá de Balaguer, en su libro Camino, hay una frase que siempre me gustó. Dice: "En cualquier empresa humana hay tres pasos fundamentales para tener éxito.  El primer paso es hacer oración,  rezar por lo que quieres lograr. El segundo es la mortificación, es decir, ofrecer algo que te cueste. Y el tercero es la acción. Entonces en octubre me puse a rezar un rosario diario por mis secuestradores, en noviembre quité los condimentos de la comida, especificamente la sal y  azúcar y en diciembre les puse un mensajito que pasé bajo la puerta  que decía "Guardianes es Navidad, hoy no hay secuestrados ni secuestradores, todos somos hijos de Dios. A las 8 de la noche vamos a rezar".

Para mi sorpresa ellos acudieron a la cita. Se abrió la ventana, yo desnudo y ellos vestidos con capuchas. Nunca les vi la cara. Imagínate la escena de 5 secuestradores armados con un secuestrado desnudo hablándoles de Dios. Les leí el Evangelio, les hablé de la Navidad y cómo no se iban, recé por sus familias para que fueran al cielo. Yo recé. Ellos nunca contestaron, pero uno por uno, con lágrimas en los ojos, me dieron la mano. Cuando cerraron la puerta, no te imaginas la felicidad que yo tenía en mi corazón. Era la persona más feliz de esta tierra y no recuerdo una Navidad  más linda. Yo trabajando por mi jefe desnudo, sin nada material.

Después de esta increíble experiencia ¿hubo un cambio en el trato contigo?

A partir de eso me dieron ropa, me cambiaron la música tropical que ponían, que era muy vulgar por Mozart.  En ese momento la autoridad moral era la mía. Aunque no me abrieran la puerta, el trato fue mucho más respetuoso. En  enero entró por debajo de la puerta  un papel de uno de ellos que decía "Arquitecto Bosco ¿de dónde saca tanta fortaleza?".  El líder se acercó con un ademán como preguntándome. Le dije "La verdad tengo fuerza porque no tengo miedo y no tengo miedo, porque no voy a morir ni un minuto antes, ni un minuto después que Dios diga. No él que usted diga. Ahora si usted me mata y Dios se lo permite en respeto de su libertad, de esa mal  sacará un bien mayor llevándome al cielo, por eso haga lo que usted considere.

Arquitecto Bosco Gutierrez OK

¿Tenías una manera de comunicarte con tus familiares o recibir mensajes?

Los secuestradores me ofrecieron la posibilidad de tener una revista internacional. Escogí Newsweek de edición semanal.  Mis hermanos al recibir mis mensajes de vida en la revista, pusieron avisos ahí. Yo en ese año había dado una conferencia de arquitectura que se llamaba “La riqueza del espacio interior” y mi esposa les dio una idea de poner una fotografía de mi casa que era bastante reconocible, que decía la riqueza del espacio interior y yo lo reconocí. Llevaba 5 meses secuestrado y en noviembre abro la revista y veo la foto y veo la riqueza del espacio interior y al final una frase que decía “Tú eres nuestro proyecto más importante. Considerando las difíciles circunstancias de tu proyecto, te garantizamos todo nuestro esfuerzo para una salida exitosa. Firmado Glorieta Group”. Mi padre vivía enfrente de una glorieta y cuando íbamos a su casa decía "Nos vemos en glorieta". Era un término familiar. Me emocioné muchísimo porque supe que eran mis hermanos y tiré la revista al suelo, no quería que los secuestradores relacionaran la revista y me la quitaran.

En esta revista recibí 29 mensajes durante 29 semanas. Esto fue el 50 por ciento de la fuerza que me dio allí adentro,  la solidaridad de mi familia. Contestaba los mensajes en las fotos que me sacaban, ya que les pedí a los secuestradores, si podía poner un mensaje detrás de la fotografía.  Escribí "Papa y Reina, estoy muy bien en la riqueza del espacio interior. Ustedes son mi proyecto más importante. Estoy muy preocupado por Gaby". Al poner eso ellos entendieron por donde iba la comunicación. En la siguiente revista apareció un  logotipo de la firma de cosméticos de Gaby. Ella maquillaba y salió el logotipo de Moden, su marca, "Maquillaje profesional. Soy mujer, formadora de personas, conservo y transmito mi cariño. Una mujer que es firme como una roca, fuerte como el acero, serena como el atardecer, confiada como un niño y bonita como un placer. Es capaz de mantenerse en pie y hacer felices a los que la rodean. Te espero segura de poder ayudarte.  Firmado Glorieta Group".  

Todo era oro molido que llegaba a mis manos. Me emocionaba mucho y lloraba. Pero sin llorar cuando veía la revista porque me podían descubrir y para cuidar este medio de comunicación. Cada vez que llegaba una revista, me autoimponía dos días parar no abrirla,  así ellos veían una displicencia al no agarrar la revista y fortalecía mi voluntad, el musculo más importante del cuerpo.

Mucha gente dice que esta pandemia nos tiene que sacar distintos  ¿Quisiera saber cómo fue tu vida cuando volviste? ¿Qué cambió,  ¿En qué cambiaste?

Soy el mismo. A veces el ser humano llega a niveles de condición física y espirituales muy altas,  desgraciadamente no es fácil mantenerse. Un atleta si deja de entrenar, deja de correr. Yo estaba a nivel de Olimpiadas, pero al salir empiezas a aflojar, tenés menos disciplina. Dejas de rezar con la urgencia  que lo hacía porque las circunstancias cambiaron. Viví 10 años de las rentas de las oraciones del secuestro y volví a las preocupaciones, como si el secuestro no hubiese sucedido.

Dios nos quiere santos en la vida diaria y es más difícil ser santo en la vida diaria que secuestrado, porque en el secuestro estaba como en un entrenamiento, una  competencia. Cuando entiendes eso, lo tomás con humildad. Y aunque hables del héroe de esa época,  ese héroe no soy yo. Ahora yo soy una persona normal. No soy un super hombre para nada, sino que tuve un ejercicio bueno, que me dio lecciones y traté de pasarla y ahora de vivirla. Así como el ser humano es una maravilla en su composición anatómica, somos como un Ferrari,  la gasolina es la oración. El hombre que no medita,  que no hace oración y no se mete dentro de sí dialogar,  es un hombre muy superficial. Ese es el error del siglo XXI,  somos muy superficiales.

En esta situación de pandemia hay que aprovechar este tiempo para recuperar nuestra oración. Este es mi punto número 1 de recomendación. Cuando rezo estoy fuerte, cuando no la hago estoy miedoso, inseguro, preocupado. Esa es mi conclusión.

¿Qué enseñanza transmitiste a tus hijos de tu experiencia?

Lo importante como padres es enseñar a nuestros hijos a ser fuertes y a estar preparados. A tratar de sacar esa fortaleza interior, acercarse a Dios. Hay que enseñarles que el músculo más importante es la voluntad  y que éste se fortifica con el ejercicio. Enseñar a los hijos a ofrecer sacrificios, cosas que nos cuesten,   esto hace más fuerte la voluntad. Que más queremos los padres que nuestros hijos tengan su propia vida y tomen buenas decisiones  y reaccionen positivamente ante amenazas como la droga, el vicio, que el mundo les ofrece y ahí lo único que los va a defender contra eso, es la voluntad que tú les formaste, que le da la herramienta parar gobernar sobre todas esas cosas.

Equipo Valorar Radio (Georgina Lacorte, Matías Da Rocha, Juan Boubee, Claudia Echeverría)

Valor de la Nota: Ejemplo de fe, entrega, voluntad, amor al prójimo, compromiso, humildad, disciplina, perseverancia, paz , esperanza, sabiduría.

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